martes, 13 de noviembre de 2012

Black Sand



Un bosque verde con grandes individuos, grandes lagos donde se refleja la frondosa vegetación que lo une y enmaraña, gran espesura de musgos y helechos parásitos de la fuerte humedad y las nieblas espesas que al amanecer lo envuelven todo. Muchos seres en él. 
Sonaba el viento en las copas y agitaba las ramas y los troncos y parecía que fuéramos o estuviésemos libres, vivíamos enganchados de esas copas de árboles que nos hacían fuertes, de esas copas que nos alimentaban y nos siguen alimentando, aunque a duras penas. Nos colgábamos de unas ramas a otras, arrancábamos hojas y ramas pensando en que nunca se acabarían, hoy miro hacia arriba y son pocos los que despuntan y se desmarcan, los que ascienden hasta el cenit, son pocos los que también se adentran a descubrir el horizonte que tan lejano se ve, yo simplemente me dedico a ser normal, a no arriesgar, a no desayunar a la hora de cenar, a no cenar a la hora de almorzar, a no ver prostitutas a la luz del día en tugurios más propios de Bukowski, a no maldecir a nadie por la mierda nueva que se ha comprado y hoy luce pensando que es su mejor mierda, solo porque es suya, a no mirar mal al vecino y a su mujer por conocer los ridículos ruidos que hacen cuando fornican.
Salí, pisé la tierra, anduve por la selva observando, con la cabeza altiva, sin saber por qué. Lo controlaba, la gente andaba en sus vidas mientras en mi cabeza sonaba la banda sonora de la mía, relajada y pausada y con sentido, al mismo tiempo las cosas se sucedían, se podía masticar la música y escupir y pisar, mientras caminaba por la selva, rodeado de grandes individuos, mucho más antiguos que yo y con intenciones de no moverse por raras que fueran las situaciones o las ilustraciones. Me podía sentar y observar cual espalda plateada, masticando hojas y más hojas, rompiendo ramas a mi paso. Observaba.
Yo estaba forjado en situaciones de desapego, situaciones de prostíbulo, situaciones de cámara fotográfica antigua, situaciones veladas con tono rojizo y con fondo de habitación de hostal de carretera de esos que por la ventana te molesta la luz del cartel luminoso que anuncia la ricura que te espera tumbada en la cama, con el pelo rojizo, el de la cabeza claro. Estaba forjado en situaciones de bar de carretera en medio del desierto, aunque éste fuera de Albacete y el bar lleno de camioneros comiendo como cerdos y deseosos de pasar un rato agradable con una furcia del Este en una habitación mal oliente. Estaba forjado en situaciones dispares de drogas y alcohol, con gente dispar en lugares dispares y con un par de pros en contra, juventud e ignorancia, pero con una energía extraordinaria para poder superar todas las pruebas de la gincana. 
Había llegado el momento de disfrutar de otro tipo de situaciones, las cuales la vida no estaba dispuesta a ofrecer en estos momentos. Ya no buscaba controversia y prostitutas, estaba cansado del vino y la cerveza, <<esto no quiere decir que los dejara de lado>> buscaba buenos momentos, buenas vibraciones, buenas sensaciones, buenas meditaciones, buena compañía para poder hacer haikus a la luz de una lumbre con una botella de vino peleón, salir a disfrutar de la selva que nos rodea conociéndola y observándola, del cenit, y quien sabe, a lo mejor explorar el horizonte, tan azul y tan verde y tan cambiante según hacia donde se mire, siempre que se mire con una botella de vino en la mano. 
Yo iba a ser uno de los que se adentrara en el horizonte, lo iba a ser; Bukowski en una ocasión dijo, el hombre ha nacido para morir, no le podía hacer caso siempre, no estaba dispuesto a esperar, ya había esperado el autobús y había esperado a que un político dijera la verdad y había esperado tetas en habitaciones de hotel; era hora de hacerle caso a Timoty " el cuerpo está para destruirlo" destruyamoslo, pero no colgados de las ramas que nos alimentan y nos dan cobijo. Todavía no sabía como destruirlo pero ya tenia ganas, estaba deseoso de despegar de tierra, de encontrar la escapatoria de la vorágine en que nos veíamos en la selva. Había que disfrutarlo, había que hacer algo real, había que hacer una real destrucción.

As sol des carrer.

No se movía nada, todo estaba parado, esperando ante las atentas miradas de las enormes gaviotas que rondaban por la zona, la llegada de ...