Una mañana más, al despertar y con mi rutinario desayuno de café con leche y tostadas en mano..... decidí coger mi cámara de fotos y lanzarme a la carretera con un rumbo un poco efímero y a gastar un poco de gasolina, para como solía hacer, disfrutar de mi soledad; algo que mucha gente teme y no entiende. La verdad es que mi soledad se estaba convirtiendo en mi mejor amiga, todo sea dicho, esto me gustaba, porque no necesitaba a nadie para estar acompañado, pero en parte me preocupaba un poco por la misma razón. No desearía que tanta soledad convirtiera mi manera de ser en una catapulta de rechazos a las relaciones extraindividuales en las cuales también, parecía que me convertía cada vez, más exigente con la gente con la que me juntaba.
Era una mañana bastante fresca y yo, salía con mi coche, ahora sí, con una dirección ya pensada, un pantano al que hacía años no visitaba y que esperaba que trajera recuerdos de mi infancia. Por el camino, seguía pensando en mi soledad, pero esto se acabo en el momento en que salí de la carretera rodeada de fábricas y chalets y comence a ver campos de cultivo de secano y pequeñas montañas que albergaban bosquetes abandonados.
Llevaba mucho tiempo sin salir a la montaña, la playa me tenía un poco absorvido el tiempo y la mente, la soledad de la que hablaba antes se me acrecentaba en mis mañanas de solarium, a barlovento de las dunas.
Mi destino se aproximaba, me estaba acercando a un sitio al que según mis cálculos, hacia 18 años que estuve y me disponía a recordar situaciones, de las cuales hoy en día apenas tenía vagas imágenes en mi cabeza, iba a regresar a un sitio donde se que lo pase genial pero, en cambio, tengo la sensación de que mi paso por allí no quedo en la memoria de nadie. Fue una época en la que ahora me daba la sensación, de que mi existencia fuera bastante indiferente a todo el mundo del que yo me queria rodear, o quizá reclamaba a un mundo del que yo no pertenecia, lo que éste no estaba dispuesto a entregarme.
Volviendo al tema, pretendia ir a un lugar del cual me enamoré hace ya mucho tiempo, para conocer como se encontraba en la actualidad y saber si ese amor que yo le tenía era correcto, si aquellos recuerdo e imagenes que tenía eran verdaderas.
Volvía a mi cabeza la soledad y, no entendía como había gente que tenía tanto temor a ella, ¿por qué no saben ser si no es con alguien al lado constantemente?. Estaba claro que era por algún motivo en especial que yo no entendía, la verda sea dicha, yo casi siempre habia estado en soledad relativa aun cuando pensaba que estaba bien acompañado.
Por fin llegue al lugar donde se sucedío todo, estaba en las mismas condiciones en que en aquella época se quedo tras que nosotros partieramos en el autobus, tenía el mismo encanto del que en aquel momento me enamoré, las pinadas cerradas, donde no entraba un rayo de sol, las chicharras cantando mientras una brisa traia aromas a labiadas. Un grupo de escolares jugaban en los lugares donde yo lo hice en otra era, quizá ellos también memoren estas carreras entre las jaras mientras ven correr a chavales de una generación 18 años más jovenes.....
Al final no son las personas quienes nos hacen compañía, si no, los momentos que con ellas vivimos y se nos vienen a la cabeza transformados en recuerdos, años después.
Pantano de Benageber. Ag- 2011