No podia parar de mirarla, disfrutaba con la dulzura de sus movimientos y la tranquilidad que me transmitia. Siempre que me cruzo con ella se apodera de mi atencion con esa mezcla de colores entre tonos verdes y morados, que la visten con tanta elegancia. Ni que decir tiene esa fragancia que desprende, embriaga hasta los nasos mas selectos. Tal es su belleza que resulta casi imposible no detenerse al verla, a contemplar su vello casi blanco y acariciarla con la mano para deleitarse con su tacto aterciopelado. Me encuentro obstinado admirando la belleza de la naturaleza.
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